Palabra maya que significa "exprimir el dolor"

Un masaje Profundo a cuatro manos

Es un proceso terapéutico, un acto ceremonial de alta intensidad que permite la conexión con el dolor interior para la sanación integral.

Encuentra los bloqueos emocionales y mentales almacenados en el cuerpo, liberando la energía vital estancada para conducir a un proceso autocurativo que recupera la armonía y el equilibrio.

Con el abuelo Antonio, Maya universal

Pudzyáh

Las puntas de maguey liberan las historias sin penetrar la piel

El Pudzyáh tiene como base el masaje maya tradicional, consolidado por los conocimientos del abuelo Antonio Oxté León, nuestro maestro, en Sisbichén Yucatán.

El masaje profundo permite evocar las historias que han impactado al cuerpo liberándolo de la carga emocional atrapada. Al darnos una visión distinta de las sensaciones que permanecen,la mente se libera y ayuda al cuerpo a recuperar su equilibrio.

Puede ser realizado por varios terapeutas simultáneamente y desde 2018 trabajamos juntos compartiendo el Pudzyáh a cuatro manos y expandiendo el conocimiento de esta técnica haciendo rutas por varias ciudades, como Querétaro, San Luis Potosí, Ciudad de México, Guadalajara, Morelia y muchas más.

Es una filosofía de vida

Al partir de la visión de que cuerpo, mente, emociones y espíritu forman una unidad inseparable, y que cada experiencia vivida deja una huella en nuestro cuerpo la sanación se convierte en algo integral, donde la materia, el cuerpo físico, es el resultado de la interacción de todos los cuerpos sutiles que intervienen en él.

Trabajando en la vibración y en la atención de las muchas capas que lo forman, vamos moldeando la realidad que percibimos.

Nuestra misión en la Tierra es el perfeccionamiento constante y el cuerpo es el vehículo para cumplirla. Él guarda cada vivencia, cada momento, cada historia. Cuidarlo es una responsabilidad sagrada.

Despierta al sanador que vive en ti.

El Pudzyáh invita a reconocer el cuerpo como un camino de autoconocimiento. Cuando aprendemos a escuchar lo que el cuerpo expresa, favorecemos su capacidad natural para reorganizarse y recordar su propio equilibrio.

Esta técnica fue rescatada por el abuelo Antonio Oxté León, de quien hemos recibido la instrucción, originario de Tzucacab, Yucatán, México, que aprende de su abuela materna Doña Narcisa López (la dulce chicha), los conocimientos de sanación y del masaje maya tradicional. Con el tiempo, sus estudios y viajes, perfecciona la técnica incorporando la visión universal de cura de los diferentes pueblos; amor, paz, y respeto, para estar en armonía consigo mismo y con todos los seres vivos.

En María Eterna compartimos esta medicina con profundo respeto. Fuimos iniciados en el Pudzyáh en 2010 por el abuelo Antonio Oxté y desde entonces, esta práctica guía nuestra forma de vivir, aprender y acompañar a quienes llegan a nuestras manos.

Bendiciones, Lucía y Felipe