Somos Lucía y Felipe

Pareja, terapeutas y compañeros de camino. Practicantes de la meditación Vipassana, caminantes de la doctrina del Santo Daime, nos hemos formado en el pudzyáh, masaje mexica, cerrada de cadera, cura de espanto, empacho, sobada y masaje tradicional maya.

El Vipassana nos dio silencio, el pudzyáh nos dio la dirección y aprender con los abuelos el lenguaje de las manos.

En 2010 el abuelo Antonio Oxté confió el pudzyáh a nuestro cuidado. En 2018 elegimos transitarlo juntos. Trabajando a cuatro manos, un mismo ritmo, una presencia precisa, un gesto que sostiene sin invadir.

No ofrecemos una técnica, compartimos un camino.

Para nosotros, el pudzyáh no es solo una técnica. Es un camino de vida, un sendero que nos ha enseñado a transformarnos desde la disciplina, el cuidado profundo del cuerpo y la conciencia del amor universal.

El pudzyáh pide disciplina, escucha fina y devoción por el detalle. Nos recuerda que el cuerpo guarda su propia inteligencia que se revela cuando se le acompaña con respeto.

Amamos lo que hacemos.

Por eso viajamos, por eso María Eterna existe, para que este saber permanezca vivo, para honrar a quienes lo custodiaron, para llevarlo con dignidad a donde sea necesario, para que siga vivo en los corazones de quienes lo reciben.

María Eterna, Casa de saberes, en San Pedro Cholula, es nuestro espacio, un altar sereno. Aquí recibimos, aquí compartimos, aquí recordamos que el cuerpo sabe sanar.

Aquí cada persona es recibida con reverencia.

Sin juicio, con compasión, con profunda gratitud hacia la tradición que nos precede y hacia la historia que cada piel trae consigo.

Sostener es un arte. Y amamos ejercerlo.

Lucía y Felipe. Un mismo pulso, cuatro manos.